Trabajos Profesionales, Control Documental y Responsabilidad Civil de los Arquitectos

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Los trabajos que actualmente desempeñan los arquitectos abarcan un amplio espectro configurado por la variedad de tipos obras de reforma que se pueden llegar a desarrollan en los edificios.

Al trabajo de documentar y dirigir estas obras se suman los diferentes tipos de documentos encaminados a la inspección de edificios, a la apertura de establecimientos, a la certificación de la eficiencia energética, a realizar valoraciones económicas así como a justificar el cumplimiento de todo tipo de requisitos.

La normativa a aplicar en cada uno de estos procedimientos es muy diferente como también lo son los requisitos documentales variando, no sólo en función del objeto del documento, del uso del edificio o establecimiento, sino también del municipio en el que se encuentra emplazado.

Hasta hace un tiempo teníamos, por un lado, el «filtro previo» o control documental que ejercían los colegios de arquitectos con el visado y, a continuación, el de los servicios técnicos municipales encargados de elaborar el informe correspondiente a la concesión de licencia municipal.

Pero desde la entrada en vigor del del Real Decreto Real Decreto 1000/2010 sobre Visado Colegial Obligatorio, éste no es preceptivo más que para determinados trabajos profesionales, no pudiendo ser solicitado de forma voluntaria por el arquitecto sin la conformidad del cliente.

Además, desde 2012 con la entrada en vigor del “Real Decreto-ley 19/2012  de medidas urgentes de liberalización del comercio y de determinados serviciosse eliminan la mayoría de los supuestos de autorización o licencia municipal previa, con el objeto de contribuir a la dinamización de la actividad en beneficio del crecimiento económico y del empleo.

Así, desde hace unos años el visado colegial sólo es obligatorio para los siguientes documentos correspondientes a determinados trabajos profesionales en el ámbito de la edificación:

  1. Proyecto de ejecución de edificación.
  2. Certificado de final de obra de edificación
  3. Proyecto de ejecución de edificación y certificado final de obra que, en su caso, deban ser aportados en los procedimientos administrativos de legalización de obras de edificación
  4. Proyecto de demolición de edificaciones

El resto de documentos que no se encuentren entre los anteriores no están sometidos a visado obligatorio, al igual que los proyectos y certificados finales de obras que no alcancen la categoría de “Edificación” según lo establecido en la LOE y en el CTE.

Sobre esta cuestión se plantearon muchas dudas e incluso desde algunos Colegios de Arquitectos se pretendía seguir manteniendo algún tipo de control sobre el resto de la documentación, por lo que el Ministerio de Fomento tuvo que publicar una Nota Informativa sobre lo dispuesto en el Real Decreto 1000/2010 para dejar claro, entre otras cosas, que la obligación de visar sólo alcanza al Proyecto de Ejecución de Obras de Edificación (PE), no al proyecto conjunto (PBE) ni al proyecto básico (PB) ni a los proyectos parciales ni demás documentos que lo integran.

Muchas dudas surgen sobre lo que se considera “oficialmente” como obras de “Edificación” a los efectos de aplicación de estas medidas. En este sentido, hay que remitirse al artículo 2.2 de la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) que incluye en este ámbito las siguientes:

  • Obras de edificación de nueva construcción (excepto las de escasa entidad constructiva que no tengan carácter residencial)
  • Obras de reforma sustancial que alteren la configuración arquitectónica de los edificios
  • Intervenciones que afecten a edificaciones catalogadas o protegidas

Así, de forma similar al visado colegial, la solicitud de licencia municipal de obras sólo es exigible para las obras de Edificación mientras que para el resto de obras es suficiente con presentar una comunicación previa de inicio de obras en el ayuntamiento, en la que se indica que se cumplen todos los aspectos establecidos (bajo pena de sanción posterior).

Con la eliminación de estos requisitos administrativos se pretende agilizar la tramitación de la documentación pero es cierto que muchos arquitectos se amparaban en la supervisión técnica que implicaba y, en cierto modo, se encuentran perjudicados por la nueva situación.

La responsabilidad de los arquitectos es enorme y no es sólo achacable en los trabajos correspondientes a obras de “Edificación” tal y como se recoge en el artículo 17 de la LOE.

La Ley 38/1999  de Ordenación de la Edificación, se refiere en su capítulo IV a la Responsabilidad civil de los agentes que intervienen en el proceso de la edificación donde estipula que los que intervienen en el proceso de la edificación son responsables de determinados daños que puedan aparecer en unos determinados plazos.

  • Durante un año deberán hacerse cargo de los que afecten a los elementos de acabado o de terminación de la obra.
  • Durante tres años, de los que no permitan una habitabilidad en condiciones de la vivienda.
  • Durante 10 años, de los daños estructurales, causados por vicios o defectos que afecten a la cimentación, los soportes, las vigas, los forjados, etc. que comprometan la resistencia mecánica y estabilidad del edificio.  

La situación de los arquitectos se complica si tenemos en cuenta que, aunque la responsabilidad debe repartirse entre el arquitecto y el promotor, en ciertos casos este último puede “desaparecer”, mientras que el arquitecto mantiene su responsabilidad y, si profesionalmente no puede responder a una reclamación, se irá contra su patrimonio personal.

Dada la gran responsabilidad que supone el desempeño de nuestra actividad profesional, el colectivo de arquitectos tuvo que organizarse para crear una compañía aseguradora que nos diera cobertura y que durante mucho tiempo fue la única opción para asegurar la responsabilidad civil profesional de los arquitectos. Afortunadamente la situación ha cambiado y actualmente existen varias opciones en el mercado para poder elegir la que mejor se adapta a nuestras circunstancias.

Pero si bien nadie duda de la conveniencia de asegurar los proyectos y dirección de obras de Edificación no es así con el resto de trabajos de menor envergadura y que actualmente son la mayor parte de los que venimos desempeñando en los estudios.

¿Qué ocurre con la responsabilidad que asumimos al realizar proyectos y direcciones de obras menores o mayores pero que no alcanzan la categoría de Edificación?

  • Como recordábamos antes, el visado en estos casos no es preceptivo por lo que de solicitarlo de forma voluntaria necesitaríamos contar con la autorización expresa del promotor. Además, según la Ley 25/2009, el objeto del visado es comprobar la identidad y habilitación profesional del autor del trabajo y la corrección e integridad formal de la documentación de acuerdo con la normativa aplicable, sin embargo, la experiencia nos dice que no podemos confiar en la supervisión colegial la corrección de todos los aspectos contemplados en los proyectos.
  • Esto, sumado a que se elimina la supervisión técnica municipal previa en la mayoría de estas obras, puede llevarnos a situaciones comprometidas una vez iniciada la obra o, peor aún, una vez finalizada…

Y no sólo el riesgo es importante en el caso de la ejecución de obras mayores o menores. La actividad profesional del arquitecto implica actualmente la realización de diferentes trabajos como el de emisión de Informes de Evaluación de Edificios o de Certificados de Eficiencia Energética en los que ya se están procedimentando la inspección de los trabajos realizados por organismos de Control de Calidad de la Edificación realizados por entidades externas a la administración.

La normativa y los condicionantes a tener en cuenta en cada uno de estos trabajos varían mucho. La exigencia de formación es continua y cada uno de estos pequeños encargos implica un trabajo ingente que es difícilmente amortizable.

Son tiempos complicados para la profesión, sin embargo no debemos despreciar la responsabilidad que conllevan estos pequeños trabajos y tenerla en cuenta a la hora de aceptar o no un encargo por debajo de unos honorarios que nos permitan asegurar nuestra responsabilidad profesional.

 

Susana Rodríguez Carballido

ArquitectA | CEO | DirectorA asesorArq | Especialista en Rehabilitación y Eficiencia Energética


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