Ciudades inteligentes: innovación como motor de empleo

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En los últimos tiempos parece que tener una ciudad inteligente (en inglés “smart city”) se ha convertido en una necesidad, en un gran proyecto que hará que nuestra ciudad sea un lugar especial para vivir. Una buena ciudad inteligente nos proporcionará una mejor calidad de vida, con menor consumo de energía, menos contaminación, una movilidad más fácil y rápida, más y mejores servicios y más transparencia y participación de los ciudadanos en las decisions.

En realidad llevamos algún tiempo viviendo con las tecnologías que crearán la ciudad inteligente, que ya están aquí en cantidad de aplicaciones. Lo que sucede es que por fin la tecnología hace y hará posible integrar y conjuntar diferentes funcionalidades y infinidad de datos (por ejemplo, conjuntar los datos de los aparcamientos, con los del transporte público, el tráfico y el servicio público de bicicletas), y generar nuevos servicios de alto valor añadido para los ciudadanos, nuevos negocios y nuevos empleos.

PERO ¿CREARÁN EMPLEO EN MI CIUDAD O EN OTRO LUGAR?

Ante esta perspectiva numerosos gobiernos municipales ven la oportunidad de convertir a sus ciudades en territorios de innovación donde surja un nuevo Google, Apple, o donde crear un ecosistema fértil para el desarrollo de nuevas empresas de base tecnológica y a la implantación de sedes de grandes empresas que generen puestos de trabajo de alto valor añadido. Pero ¿es posible que un ayuntamiento consiga que las ciudades inteligentes sean uno de los motores de su desarrollo económico? ¿Es el cuento de la lechera? Vamos por partes para explicar el cómo hacerlo, pero también para evitar errores y desilusiones aplicando una dosis de realidad.

Estos son los 10 puntos clave que toda ciudad debe tener en cuenta para crear empleo y nueva economía a partir de las ciudades inteligentes:

  1. En el mercado habrá pocas ciudades “vendedoras” y una mayoría de “compradoras”
  2. Básate en la especialización de tu ciudad: especialización inteligente RIS3
  3. Crea el triángulo virtuoso: innovación – emprendores – educación
  4. Pase lo que pase, invierte en formación
  5. Convierte tu ciudad en un laboratorio
  6. La ciudad necesita un plan de ciudad: la tecnología es una herramienta más
  7. Derriba los silos y barreras departamentales dentro del ayuntamiento
  8. Datos abiertos generan nuevas aplicaciones y nuevos negocios
  9. Conecta el ayuntamiento con la ciudad
  10. Busca financiación para hacerlo (sólo para los primeros que lo hagan)

Vamos a poner un poco de luz sobre este decálogo:

1 – EN EL MERCADO HABRÁ POCAS CIUDADES “VENDEDORAS” Y UNA MAYORÍA DE “COMPRADORAS”

Simplificando un poco para tener un buen titular, pero en resumen: ¿por qué nuestra ciudad será la que genere las empresas de éxito en Smart Cities? Hemos de ser realistas si queremos tener éxito.

Un buen enfoque está en considerar que la ciudad inteligente se basa en muchas disciplinas, (movilidad y energía sostenibles, edificación y rehabilitación, turismo inteligente, tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) tanto en aparatos “hardware” como en aplicaciones y programación “software”, big data, planificación urbana, gestión del agua…). En algunas de ellas nuestras empresas y centros de investigación serán “vendedores” y en otras nuestra ciudad será “compradora”. Ninguna ciudad será vendedora en todas las disciplinas, pero sí existe el riesgo de ser compradores en todas ellas.

El otro gran enfoque estará en la INTEGRACIÓN (con mayúsculas) porque el concepto de ciudad inteligente surge de la integración. Por ejemplo, la capacidad de unir energía y movilidad, o edificación y TIC. Nuestro argumento de venta puede ser la integración.

2 – BÁSATE EN LA ESPECIALIZACIÓN DE TU CIUDAD: ESPECIALIZACIÓN INTELIGENTE

Las modas son peligrosas en la economía y en la innovación. Si los sabios dicen “nanotecnología” entonces querremos tener un centro de “nanotecnología”, y si dicen “envejecimiento saludable” dirigiremos nuestras líneas de promoción económica hacia allí.

Ahora los sabios dicen “ciudades inteligentes” pero si 100, 43, o 200 ciudades de Europa piensan y hacen lo mismo ¿cuántas de ellas tendrán éxito?. Así que, ¿en qué disciplinas de las ciudades inteligentes tenemos actores con potencial en nuestra ciudad? ¿disponemos de fuertes capacidades en alguna de ellas? ¿Centros de investigación solventes, empresas punteras, personas con capacidades y formación en alguna de estas disciplinas? Es lo que la Comisión Europea ha llamado RIS3 (Smart Specialisation Strategies).

Si no tenemos actores fuertes en una de las disciplinas difícilmente esos actores lograrán ser competitivos en la economía global. Hay que apoyar con toda la intensidad, eso sí, a los actores que sí sean competitivos.

 3 – CREA EL TRIÁNGULO VIRTUOSO: INNOVACIÓN – EMPRENDORES – EDUCACIÓN

Ya lo hemos mencionado antes, pero es evidente que centros de investigación y universidades son importantes cuando hablamos de nuevas tecnologías y aplicación. Pero además, si hablamos de empleo y de nueva economía hemos de hablar de empresas, tanto de las existentes como de las nuevas (los emprendedores).

Un ayuntamiento seguramente no podrá comercializar ni desarrollar tecnologías, pero seguro que puede actuar de aglutinador del célebre triángulo virtuoso: innovación – emprendedores – educación.

4 – PASE LO QUE PASE, INVIERTE EN FORMACIÓN

Y es que seamos “compradores” o “vendedores”, las ciudades inteligentes generarán nuevas necesidades de empleo, incluso nuevos puestos de trabajo que ahora no existen o no imaginamos o formas de trabajar diferentes a las actuales.

Por tanto, una labor de nuestro ayuntamiento debe ser sin duda fomentar esa formación, porque si somos “vendedores” necesitaremos ese personal formado, pero si somos “compradores” también, y eso son salarios y calidad de vida para nuestros ciudadanos, y actividad económica al fin y al cabo. De lo contrario, ese personal vendrá de otras ciudades para convertir nuestra ciudad en inteligente.

Hay que formar personas en edificación y en eficiencia energética, big data, electrónica, redes inalámbricas, desarrolladores de apps, pero también en planificación urbana, en comunicación, socio-economía…

5 – INVIERTE: CONVIERTE TU CIUDAD EN UN LABORATORIO

Ya hemos dado cuatro pasos: ya tenemos empresas, emprendedores, centros de investigación, líneas de especialización claras, formación y personas formadas, pero ¿pueden enseñar algo tangible a sus clientes? ¿algo que se convierta en pedidos y facturación y que por tanto cree empleo de forma sostenible?

Nuestro ayuntamiento puede ayudar a que esto suceda convirtiendo la ciudad, o algún distrito de la ciudad, en un laboratorio. Seguro que a la universidad le encantará convertir su campus y zonas cercanas en un laboratorio para la movilidad, sensores ambientales, energía, interacción con los ciudadanos, etc. O tal vez podamos realizar pruebas en un barrio en el que estemos haciendo numerosas actuaciones. Un ejemplo claro son los proyectos faro o “Lighthouse projects” del programa Horizon 2020.

También podemos hacer algo más sencillo que es establecer un marco transparente en el que la ciudad establezca las condiciones para colaborar con las empresas locales que quieran probar sus nuevas tecnologías en nuestra ciudad. Eso sí: sólo si son tecnologías prometedoras y competitivas. Ya hay buenos ejemplos al respecto, como el caso de Pamplona.

6 – LA CIUDAD NECESITA UN PLAN DE CIUDAD: LA TECNOLOGÍA ES UNA HERRAMIENTA MÁS

Está bien, hemos convertido nuestra ciudad o una parte de ella en laboratorio, y queremos más. Pero ni el dinero ni los medios humanos son infinitos, y en cambio la ciudad tiene numerosas prioridades (sociales, ambientales, etc). Así pues hay que desarrollar un PLAN DE CIUDAD, con mayúsculas, y es después de tener ese plan cuando veremos qué cómo el tener una ciudad más inteligente nos ayudará a conseguir los objetivos principals.

Y es que la tecnología es una herramienta y no un fin: nuestra ciudad no será inteligente por muchos sensores que pongamos si seguimos teniendo atascos de tráfico, autobuses lentos, edificios ineficientes, o un ayuntamiento inaccesible a los ciudadanos.

Veamos los objetivos del PLAN DE CIUDAD, y planifiquemos en un Plan de Smart City qué infraestructuras TIC necesitaremos como apoyo a las futuras actuaciones: ¿banda ancha? ¿una plataforma urbana? Un plan para ir construyendo el futuro (la ciudad inteligente es un proceso, no un proyecto único).

7 – DERRIBA LOS SILOS Y BARRERAS DEPARTAMENTALES DENTRO DEL AYUNTAMIENTO

Estamos hablando de crear nuevas empresas, de favorecer a las ya existentes en las disciplinas de las ciudades inteligentes. También hemos visto que podemos convertir la ciudad en un laboratorio viviente (en las presentaciones públicas decid “living lab”, que es más sugerente). Pero poco lograremos si nuestro departamento/agencia de desarrollo, o de promoción económica va en una dirección, nuestra agencia de la energía va por otro, y no hablemos ya de nuestra empresa de transporte público o los de vialidad.

Repetimos: el concepto de ciudad inteligente surge de la integración. Si el ayuntamiento no está integrado no se conseguirá la integración y eso requiere liderazgo desde arriba (desde la alcaldía). Escuchado en directo de un responsable de alumbrado: “No me habléis de iluminación inteligente ni de que los datos de las cámaras de tráfico irán por los cables de mis farolas o que pueden ofrecer Wi-Fi. Mis farolas tienen que dar luz y punto”. Un piloto menos para una empresa local, algún empleo menos en la ciudad.

8 – DATOS ABIERTOS GENERAN NUEVAS APLICACIONES Y NUEVOS NEGOCIOS

Hay una acción que costará poco dinero y que es muy rentable: abrir al público los datos que se generan en el municipio. No sólo porque cueste poco y sea rentable: porque es lo que tenemos que hacer. ¿No es lo normal que el ciudadano sepa en tiempo real los datos de los sensores ambientales? ¿o cómo está funcionando el transporte público? ¿o qué energía han consumido los edificios municipales?

Y es que además, si ponemos a disposición del público los datos que se generan en el municipio (o ya para nota, incluso si agregamos datos de otra fuentes) podemos favorecer el desarrollo de nuevos negocios y aplicaciones. Como bien dice Miguel García existen los negocios de datos abiertos.

9 – CONECTA EL AYUNTAMIENTO CON LA CIUDAD

Ya nos hemos puesto a elaborar el PLAN DE CIUDAD, ya tenemos derribado las barreras departamentales en nuestro ayuntamiento (o estamos en ello, que no es fácil), y ya estamos abriendo nuestros datos: ya podemos escuchar y interactuar con la ciudad.

La ciudad está compuesta por los ciudadanos y sus asociaciones, por las empresas locales, por los centros educativos y de investigación, y por supuesto con la diversidad de departamentos y concejalías y las empresas municipales.

Embarca a la ciudad en la elaboración del PLAN DE CIUDAD, y trabaja con todos ellos también en la elaboración del Plan de Smart City. Eso te ayudará a fortalecer el triángulo virtuoso, a crear proyectos piloto, a crear economía, a todo. Y además hará que el plan sea mucho más fuerte porque estará hecho a base de consenso y de esfuerzo compartido.

10 – BUSCA FINANCIACIÓN PARA HACERLO (SÓLO PARA LOS PRIMEROS QUE LO HAGAN)

Y por último, la buena noticia es que hay buena financiación para conseguir que nuestra ciudad sea innovadora. Hemos visto los proyectos faro del programa Horizon 2020 en los que en Zabala tenemos buena experiencia, pero ahora además en 2016-17 Horizon 2020 nos depara financiación para grandes pilotos de internet de las cosas, o para vehículos autónomos, o para un atractivo concepto como es el “soluciones basadas en la naturaleza”.

En los proyectos de Horizonte2020 el ayuntamiento puede ser tractor o aglutinador de las empresas y centros de investigación, a la vez que beneficia a los ciudadanos con sus actuaciones.

Pero además está a disposición de las ciudades el programa FEDER de crecimiento sostenible, o el Banco Europeo de Inversiones (BEI) que nos ayudarán a financiar grandes inversiones tractoras de las empresas locales, y programas tan ambiciosos como las esperadas y recién lanzadas Urban Innovative Actions. También encontramos programas como URBACT o como INTERREG que nos pueden permitir crear y consolidar el ecosistema que necesitamos.

Pero eso sólo si tenemos un plan y unas acciones bien definidas. Y olvidaba decirlo: cuando muchas ciudades sean inteligentes dejaremos de hablar de ellas. Porque ¿acaso hablamos todavía de ciudades iluminadas o de ciudades asfaltadas?.

 

Juan Cristobal García Soriano

Innovation Consultant at Zabala Innovation Consulting